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Pico de Verapaz No. 435
Desp. 401-402
Colonia Jardines en la Montaña
Delegación Tlalpan,
México D.F., C.P. 14210
Tel. 4631-0070 al 73
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BONGLIXAN®

LANDSTEINER

Denominación genérica: Insulina glargina.
Forma farmacéutica y formulación: Solución inyectable 100 UI/ml. El frasco ámpula contiene: insulina glargina 100 UI. Vehículo cbp 1 ml. El cartucho contiene: insulina glargina 100 UI. Vehículo cbp 1 ml
Indicaciones terapéuticas: Insulina glargina está indicada para pacientes con diabetes mellitas tipo I y II que requieren manejo terapéutico con insulina.
Farmacocinética y farmacodinamia: Mecanismo de acción: la actividad primaria de la insulina glargina es la regulación del metabolismo de la glucosa reduciendo los niveles de glucosa mediante la estimulación de capacitación periférica de glucosa, especialmente por parte del músculo esquelético y del tejido adiposo, y la inhibición de la producción hepática de glucosa. Inhibe la lipólisis en el adiposito, inhibe la proteólisis y estimula la síntesis de proteínas. Propiedades farmacocinéticas: absorción: la insulina glargina es un análogo de la insulina humana diseñado para presentar una baja solubilidad a un pH neutro. A pH ácido (pH 4), es completamente soluble. Distribución: la unión al receptor de la insulina glargina es muy similar a la insulina humana en cuanto a la cinética de la unión al receptor para insulina. Se considera, por tanto, que está mediada a través del receptor de la insulina humana. Liberación: después de su inyección en el tejido subcutáneo, la solución ácida es neutralizada, provocando la formación de microprecipitados de los que se liberan continuamente pequeñas cantidades de insulina glargina, lo que da origen a un perfil concentración/tiempo predecible, uniforme y sin picos, con una duración de acción prolongada. La insulina glargina inicia su actividad entre las 2 a 4 horas de la administración (tiempo para el máximo en meseta), sin picos, con una duración efectiva de 20 a 24 horas. En sujetos sanos y en pacientes diabéticos, posterior a la inyección subcutánea de insulina glargina las concentraciones séricas de insulina indicaron una absorción más lenta y mucho más prolongada, así como una ausencia de picos en comparación a la insulina NPH humana durante 24 horas. Las concentraciones séricas de insulina fueron consistentes y acordes con el perfil de la actividad farmacodinámica de la insulina glargina en función del tiempo. Posterior a la inyección subcutánea de 0,3 UI/kg de insulina glargina en pacientes con diabetes tipo 1, se demostró un perfil concentración-tiempo plano, lo cual también es reflejado en el rango amplio de valores de Tmáx (entre 1,5 y 22,5 horas) en comparación con insulina NPH (2,5 a 10 horas). No hay variaciones en la duración de acción después de la administración en región abdominal, deltoidea o en el muslo. La insulina glargina, inicia su actividad entre las 2 a 4 horas de la administración, (tiempo para el máximo en meseta) sin picos, con una duración efectiva de 20 a 24 horas. Metabolismo: en un estudio sobre la degradación de insulina glargina en hombres se indicó que, en el depósito subcutáneo, la insulina glargina es metabolizada en parte en el carboxilo terminal de la cadena, formándose los metabolitos activos: M1 (21A-Gli-insulina) y M2 (21A-Gli-des-30B-Tr-insulina). Como en tejido subcutáneo, la insulina glargina intacta y los productos de degradación están presentes en plasma. Eliminación: cuando se administraron por vía intravenosa, la semivida de eliminación de la insulina glargina y de la insulina humana eran comparables. La insulina glargina es predominantemente eliminada por la degradación metabólica mediada a través de un proceso vía-receptor. Farmacodinamia: en estudios de farmacología clínica, el uso intravenoso de insulina glargina e insulina humana demostró que ambas son equipolentes cuando se loes administra en las mismas dosis. En estudios de fijación euglucémica llevados a cabo en sujetos sanos o en pacientes con diabetes tipo 1, el inicio de la actividad de la insulina glargina, subcutánea fue más lento que con la insulina NPH humana, el perfil de su actividad fue uniforme y sin picos, y la duración de su efecto fue prolongada. La mayor duración de la acción de la insulina glargina está directamente relacionada con su tasa de absorción más lenta, lo que justifica su administración una vez al día. El tiempo de acción de la insulina y de los análogos de la insulina, como la insulina glargina puede variar considerablemente de una persona a otra y aun en el mismo individuo, siendo la variabilidad con insulina glargina que con insulina NPH, debido a la ausencia de picos. La insulina glargina tiene menos variabilidad intra e interindividual en cuanto a su perfil farmacocinético, comparado con insulina ultralenta humana. Edad y género: no se dispone de información acerca del efecto de la edad y del género sobre la farmacocinética de la insulina glargina. Sin embargo, en los estudios clínicos, el análisis de subgrupos basado en edad y género no indicó diferencia alguna en la seguridad y la eficacia en pacientes tratados con insulina glargina, comparado con el estudio poblacional completo. Lo mismo se mantuvo constante en pacientes tratados con insulina NPH. Poblaciones especiales: pacientes fumadores: en estudios clínicos, el análisis de subgrupos no mostró diferencias en la seguridad y eficacia de insulina glargina entre el grupo de fumadores y la población total del estudio. Lo mismo se mantuvo constante para insulina NPH. Obesidad: los estudios clínicos, el análisis de subgrupos basado en el índice de masa corporal no mostró diferencias en la seguridad y la eficacia de insulina glargina en este grupo de pacientes comparado con la población total del estudio. Lo mismo se mantuvo constante para insulina NPH. Insuficiencia renal e insuficiencia hepática: no se ha estudiado (véase Precauciones generales).
Contraindicaciones: Hipersensibilidad a la insulina glargina o a cualquiera de los componentes de la fórmula. La insulina glargina no se utilizará para tratamiento de pacientes con cetoacidosis.
Precauciones generales: La terapia con insulina requiere generalmente de habilidades apropiadas sobre el automanejo de la diabetes, incluyendo monitoreo de la glucosa técnicas de inyección apropiadas y manejo de la hipo e hiperglucemia. Los pacientes deben ser instruidos sobre tales procedimientos de automanejo. Adicionalmente, los pacientes deben ser instruidos sobre el manejo de situaciones especiales como la omisión o inadecuada dosis de insulina la administración inadvertida de una dosis aumentada de insulina la ingestión inadecuada de alimentos o la omisión de comidas. El grado de participación del paciente en su manejo de la diabetes es variable y determinado generalmente por el médico. El tratamiento de insulina requiere vigilancia constante sobre la posibilidad de hiper e hipoglucemia. Los pacientes y sus familiares deben conocer los pasos por seguir si se presenta o se sospecha de hiperglucemia o hipoglucemia y deben conocer cuándo informar al médico. En caso de control insuficiente de la glucosa o de una tendencia a episodios de hiper o hipoglucemia, antes de considerar un ajuste de la dosis debe revisarse el apego de los pacientes al régimen de tratamiento prescrito, los sitios de inyección, la técnica de inyección y cualquier otro factor que influya. Hipoglucemia: el momento en el que se presenta la hipoglucemia depende del perfil de acción de las insulinas usadas y puede, en consecuencia, modificarse cuando se cambie el régimen de tratamiento. Al igual que con todas las insulinas, debe tenerse especial precaución y es aconsejable intensificar el control de la glucosa en sangre en pacientes en los que las secuelas de los episodios hipoglucémicos podrían ser de particular relevancia clínica, como es el caso de los pacientes con antecedente de enfermedad vascular coronaria o enfermedad vascular cerebral (riesgo de complicaciones de hipoglucemia cardíacas o cerebrales), así como en pacientes con retinopatía proliferativa, especialmente si no se les trató con fotocoagulación (riesgo de amaurosis transitoria como consecuencia de hipoglucemia). En un estudio clínico, los síntomas de hipoglucemia o las respuestas hormonales de contra regulación fueron similares después de la administración intravenosa de insulina glargina e insulina humana tanto en voluntarios sanos como en pacientes con diabetes tipo 1. Sin embargo, bajo ciertas condiciones (como con todas las insulinas), los síntomas de aviso de hipoglucemia pueden cambiar, ser menos pronunciados o desaparecer como por ejemplo: si el control de la glucemia ha mejorado notablemente. Si la hipoglucemia se desarrolla gradualmente. En pacientes de edad avanzada. Cuando está presente una neuropatía autónoma. En pacientes con una larga historia de diabetes. En pacientes que padecen enfermedades psiquiátricas. En pacientes que reciben tratamiento concomitante con ciertos medicamentos (véase Interacciones medicamentosas y de otro género). Dichas situaciones pueden dar lugar a hipoglucemia severa (y posiblemente a la pérdida del conocimiento) antes de que el paciente se dé cuenta de la hipoglucemia. El efecto prolongado de la insulina glargina subcutánea puede retardar la recuperación de la hipoglucemia. Cuando se advierten valores normales o reducidos de hemoglobina glucosilada, debe considerarse la posibilidad de episodios de hipoglucemia recurrentes no reconocibles (especialmente nocturnos). El apego del paciente al régimen de dosificación, administración correcta de la insulina, seguimiento de una dieta la adecuada y el conocimiento de los síntomas de hipoglucemia son esenciales para reducir el riesgo de hipoglucemia. Los factores que aumentan la susceptibilidad a la hipoglucemia que requieren un control particularmente estricto y que pueden hacer necesario un ajuste de la dosis son: cambio del sitio de inyección, aumento de la sensibilidad a la insulina (por ejemplo, por eliminación de factores de estrés), ejercicio físico exagerado, intenso o por tiempo prolongado, enfermedades concomitantes (por ejemplo, vómito, diarrea), consumo inadecuado de alimentos, consumo de alcohol. Ciertos trastornos endocrinos descompensados. Tratamiento concomitante con determinados medicamentos. Insuficiencia renal: en pacientes con insuficiencia renal, los requerimientos de insulina disminuyen debido a que el metabolismo de la insulina se reduce. En los pacientes de edad avanzada, el deterioro progresivo de la función renal puede propiciar una reducción constante de los requerimientos de insulina. Insuficiencia hepática: en pacientes con insuficiencia hepática severa, los requerimientos de insulina pueden disminuir debido a la disminución de la gluconeogénesis y al metabolismo reducido de la insulina. La hipoglucemia puede ser corregida generalmente con la ingestión inmediata de carbohidratos. De modo que la acción correctiva inicial debe ser tomada inmediatamente, los pacientes deben traer consigo, todo el tiempo, un mínimo de 20 gramos de carbohidratos. Enfermedades concomitantes: toda enfermedad concomitante requiere una intensificación del monitoreo metabólico. En muchos casos, están indicados los análisis de orina para la determinación de cuerpos cetónicos y con frecuencia es necesario un ajuste de la dosis de insulina, ya que suele aumentar el requerimiento de ésta. En pacientes con diabetes tipo 1, debe ser mantenido el suplemento de carbohidratos aun cuando sean capaces de comer poco o ningún alimento o estén vomitando etc., y nunca se debe omitir totalmente la insulina. Capacidad de conducir vehículos u operar maquinaria: es importante considerar la situación de hipoglucemia o hiperglucemia durante el tratamiento, ya que en ambos casos se puede presentar deterioro pasajero de la visión. Esto puede representar un riesgo cuando se está operando una maquinaria o conduciendo un vehículo. Se recomendará a los pacientes que tomen las debidas precauciones para evitar cuadros de hipoglucemia mientras conducen, sobre todo en aquellos que no presentan manifestaciones prodrómicas importantes o en aquellos que presentan cuadros frecuentes de hipoglucemia. En estas circunstancias, deberá valorarse la conveniencia de conducir o no vehículos.
Restricciones de uso durante el embarazo y la lactancia: No se han llevado a cabo estudios clínicos para evaluar el uso de insulina glargina durante el embarazo. Se tiene evidencia de estudios realizados en animales utilizando dosis de 6 hasta 40 veces más la dosis utilizada para seres humanos, los que han demostrado que no hay efecto dañino directo sobre el embarazo. Durante el embarazo, es necesario que las pacientes con diabetes diagnosticada previamente, o en el caso de diabetes gestaciones, mantengan un control adecuado de la glucemia durante todo el embarazo. Durante el primer trimestre del embarazo, las necesidades de insulina pueden disminuir e incrementarse durante el segundo y tercer trimestre. En el momento del parto, nuevamente las necesidades disminuyen. Se deberá tener un control cuidadoso y adecuado de la glucemia en toda paciente embarazada con diabetes. Las pacientes con diabetes que pretendan embarazo o en cuanto tengan conocimiento de que se encuentran embarazadas deberán consultar a su médico. Mujeres diabéticas en tratamiento con insulina glargina durante la lactancia generalmente requieren ajuste del tratamiento de la dieta.
Reacciones secundarias y adversas: Hipoglucemia: es la reacción adversa más frecuente de la terapia con insulina; puede presentarse cuando la dosis de insulina es demasiado elevada con relación al requerimiento de insulina. Como con todas las insulinas, las crisis hipoglucémicas severas, especialmente cuando son recurrentes, pueden provocar daño neurológico. Los episodios hipoglucémicos prolongados o severos pueden poner en riesgo la vida. En muchos pacientes, los signos y síntomas de hipoglucemia a nivel neuronal, son precedidos por signos de contra regulación adrenérgica. En general, cuanto mayor y más rápida es la reducción de la glucemia más pronunciada es el fenómeno de contra regulación y sus síntomas. Alteraciones visuales: las alteraciones en el control de la glucemia pueden condicionar deterioro transitorio de la visión (secundario a alteraciones en la turgencia e índice de refracción de los cristalinos) El buen control glucémico a largo plazo reduce el riesgo de progresión de la retinopatía diabética. Sin embargo, como para todos los regímenes de insulina, la intensificación de la terapia con insulina que conlleva a una abrupta mejoría en el control glucémico puede ser asociada con un empeoramiento temporal de la retinopatía diabética. Las crisis hipoglucémicas severas pueden provocar amaurosis transitoria en pacientes con retinopatía proliferativa especialmente cuando no ha sido tratada con fotocoagulación. Lipodistrofia: esta es una reacción que puede presentarse con cualquier tratamiento a base de insulinas. Se presenta en el sitio de la inyección y condicionar retardo en la absorción local de la insulina. En los estudios clínicos, se observó lipohipertrofia en 1 a 2% de los pacientes tratados con regímenes que incluían insulina glargina, mientras que no fue común la lipoatrofia. El cambio continuo del lugar de inyección dentro de un área determinada puede contribuir a reducir o prevenir estas reacciones. Reacciones alérgicas y en el sitio de la inyección: en los estudios clínicos con regímenes que incluían insulina glargina, se observaron reacciones en el sitio de la inyección en 3 a 4% de los pacientes. Dichas reacciones incluyeron: enrojecimiento, dolor, prurito, urticaria, hinchazón e inflamación. La mayoría de las reacciones son leves y se presentan en el sitio de inyección; se resuelven sin tratamiento en unos cuantos días a semanas. Las reacciones alérgicas de tipo inmediato son raras. Tales reacciones a la insulina (incluyendo a la insulina glargina) o a los excipientes pueden asociarse a: reacciones cutáneas generalizadas, angioedema, broncospasmo, hipotensión y choque y pueden poner en riesgo la vida. Otras reacciones: la administración de insulina puede dar lugar a la formación de anticuerpos a la insulina. En estudios clínicos, se observaron con la misma frecuencia los anticuerpos que presentan una reacción cruzada con la insulina humana y la insulina glargina tanto en el grupo tratado con insulina NPH como en el tratado con insulina glargina. En raros casos, la presencia de dichos anticuerpos puede requerir un ajuste de la dosis de insulina a fin de corregir una tendencia a la hiperglucemia o a la hipoglucemia. En raros casos, la insulina puede causar retención de sodio y edema, sobre todo cuando no hay un buen control metabólico; esto mejora intensificando la terapia insulínica.
Interacciones medicamentosas y de otro género: El metabolismo de la glucosa puede ser afectado por el uso de algunas substancias; por lo tanto, se deberá ajustar la dosis de insulina y tener un control clínico y de laboratorio estrecho. Medicamentos que pueden condicionar efecto hipoglucemiante (e incrementar la susceptibilidad a la hipoglucemia) son: antidiabéticos orales, inhibidores de la ECA, salicilatos, disopiramida, fibratos, fluoxetina, inhibidores de la MAO, pentoxifilina, propoxifeno, antibióticos sulfonamídicos. Medicamentos que pueden condicionar efecto hipoglucemiante son: corticosteroides, danazol, diazóxido, diuréticos, fármacos, simpaticomiméticos, (como epinefrina salbutamol terbutalina) glucagón, isoniazida, derivados de fenotiacinas, somatotropina, hormonas, tiroideas), estrógenos y progestágenos (por ejemplo, en anticonceptivos orales), inhibidores de proteasas. Medicamentos antipsicóticos atípicos (por ejemplo olanzapina y clozapina). Los betabloqueadores la clonidina, las sales de litio y el alcohol pueden potenciar o debilitar el efecto hipoglucemiante de la insulina. La pentamidina puede causar hipoglucemia que en ocasiones puede ir seguida de hiperglucemia. Adicionalmente, bajo la influencia de medicamentos simpaticolíticos como betabloqueadores, clonidina, guanetidina y reserpina, pueden reducirse o desaparecer los signos de contrarregulación adrenérgica.
Alteraciones en los resultados de pruebas de laboratorio: No se han reportado.
Precauciones en relación con efectos de carcinogénesis, mutagénesis, teratogénesis y sobre la fertilidad: Toxicidad reproductiva: estudios con insulina glargina no demostraron que tuviera efectos sobre la embriogénesis o que provocara efecto teratogénico. En un estudio de embriotoxicidad en ratas, se presentó hipoglucemia sin toxicidad materna. En un estudio de embriotoxicidad en conejos, se observó toxicidad embriofetal (muertes intrauterinas) y toxicidad materna (choque hipoglucémico) debido a hipoglucemia, incluyendo anomalías simples dentro de los grupos de dosis media y alta. Efectos similares fueron obtenidos con una insulina de acción intermedia. En un estudio combinado pre y postnatal y de fertilidad en ratas se observó toxicidad materna debido a hipoglucemia dependiente de la dosis. Algunas muertes y en consecuencia una reducción de la tasa de crianza ocurrió únicamente dentro del grupo de dosis alta. Efectos similares fueron obtenidos con una insulina de acción intermedia. Genotoxicidad: los estudios de genotoxicidad para detección de mutaciones génicas en célula bacteriana, de mamíferos (ensayo hipoxantinaguanina fosforribosil transferasa y de Ames) y en ensayos para detección de aberraciones cromosómicas, (citogenéticos in vitro en células-V79 e in vivo en el hámster chino) no demostraron que la insulina glargina fuera mutagénica. Carcinogenicidad: se obtuvieron resultados negativos, en estudios de carcinogenicidad, a dos años en ratas y ratones, lo cual indica que no hay riesgo para seres humanos.
Dosis y vía de administración: La dosis debe ser individualizada; según los requerimientos del paciente, se sugiere iniciar de 0,1 a 0,2 UI/kg peso/día o según criterio del médico. BONGLIXAN® se debe administrar por vía subcutáneamente, una vez cada 24 horas, a cualquier hora del día, a la misma hora todos los días. El control de las concentraciones de glucemia, (concentración deseada) las dosis y tiempo de administración serán determinadas y ajustadas de manera individual. Se llevaran a cabo ajustes de la dosis en caso de cambio en el peso corporal, modificación del estilo de vida o cuando se presenten circunstancias que condicionen hipoglucemia o hiperglucemia. Cualquier ajuste se realizará con precaución y siempre bajo supervisión médica. En los regímenes de administración en bolo basal, comúnmente 40 a 60% de la dosis diaria es administrada como insulina glargina para cubrir las necesidades basales de insulina. En terapia combinada con antidiabéticos orales, en pacientes con diabetes tipo 2, se iniciará con una dosis de 10 UI/día de insulina glargina, (0,364 mg/día) la estrategia terapéutica subsiguiente se ajusta de manera individual. Todo paciente diabético deberá vigilar la glucosa sanguínea, durante su tratamiento. Uso pediátrico: la insulina glargina se puede utilizar en niños a partir de los 6 años de edad; no se tiene experiencia en niños menores de 6 años. Uso geriátrico: en este grupo de edad, se recomienda evaluar la dosis inicial, ajuste y dosis de mantenimiento con cuidado para evitar las reacciones hipoglucémicas. Con frecuencia, en este grupo de edad no es posible reconocer fácilmente un cuadro de hipoglucemia, por lo que se reitera la necesidad de vigilancia. Transición de otras insulinas a BONGLIXAN®: en caso de que se requiera un cambio de régimen de tratamiento, en los pacientes que se encuentran con insulina intermedia u otra insulina de acción prolongada, será necesario hacer un ajuste de la cantidad y del tiempo de administración de insulinas de acción corta o de análogos de la insulina de acción rápida; de igual manera si se esta tomando un fármaco antidiabético por vía oral. Se tiene la experiencia de cambio de insulina ultralenta o NPH a insulina glargina; en este caso, se ha respetado la cantidad de Unidades Internacionales (UI) de insulina ultralenta o NPH, una vez al día, aplicando la misma cantidad de UI de insulina glargina/día. En estudios clínicos comúnmente, la dosis en UI se redujo aproximadamente 20% (comparada con las UI diarias totales de insulina NPH) y el ajuste se basó en la respuesta del paciente cuando los pacientes fueron transferidos de insulina NPH dos veces al día a BONGLIXAN® una vez al día a la hora de acostarse. La transición terapéutica siempre se debe hacer bajo estricto control médico, se recomienda vigilancia estrecha de la situación metabólica del paciente durante este período y en las primeras semanas posteriores a ésta. Cuando un paciente ha estado en contacto con otras insulinas y se han generado anticuerpos (lo que condiciona necesidad de altas dosis de insulina), al hacer la transición a insulina glargina pueden experimentar una mejor respuesta a la insulina glargina, lo que da como resultado un control metabólico adecuado, menor requerimiento de insulina; por lo tanto, generalmente es necesario hacer un ajuste adicional de las dosis de BONGLIXAN® y de otras insulinas o fármacos antidiabéticos orales incluidos en el régimen. Administración: la administación de BONGLIXAN® es subcutánea, se tendrá especial cuidado de administrar la BONGLIXAN® en el tejido subcuáneo; no es un medicamento destinado para la administración intravenosa. La característica duración prolongada de la actividad de la BONGLIXAN® depende de su inyección en el tejido subcutáneo. La administración intravenosa de la dosis subcutánea habitual puede condicionar un cuadro de hipoglucemia grave. La aplicación subcutánea se deberá llevar a cabo rotando de un sitio de inyección a otro, de manera rotatoria: abdomen, muslo o deltoides. La absorción de insulina glargina no es diferente entre las áreas de inyección subcutánea: abdominal, muslo o deltoides. Como para todas las insulinas, la tasa de absorción, y por consiguiente el principio y duración de su acción, pueden ser afectadas por el ejercicio y otras variables. BONGLIXAN® es una solución clara, no una suspensión; como tal, no necesita ser resuspendida (no agite el frasco) antes de su uso. Mezcla y dilución: BONGLIXAN® no debe mezclarse con ninguna otra insulina o diluirse. Al mezclarse o diluirse, puede cambiar su perfil de tiempo/acción y, al mezclarse, se puede precipitar la insulina por modificación del pH. Manejo del frasco ámpula: inspeccione el frasco ámpula de usarlo. Este debe usarse solamente si la solución es clara, incolora, sin partículas visibles y de consistencia como la del agua. Es conveniente que antes de la aplicación se mantenga el frasco ámpula a temperatura ambiente durante 1 a 2 horas. Preparación para la aplicación: lávese perfectamente las manos. Revise el frasco ámpula o cartucho a contraluz; debe ser incolora, no debe tener partículas visibles. Utilice una jeringa nueva cada vez que se tenga que llevar a cabo la aplicación, no comparta jeringas, no utilice la misma jeringa para aplicar cualquier otro medicamento. Asegúrese de que la insulina no se contamine con alcohol u otros desinfectantes ni con otras sustancias. Prepare la jeringa, desinfecte el tapón del frasco ámpula, introduzca la aguja, extraiga la cantidad por aplicar, retire jeringa del frasco, revise si se presentan burbujas, elimine toda burbuja de aire que contenga la jeringa. Proceda a la aplicación subcutánea (instructivo anexo). Deseche la jeringa. Con el fin de evitar transmisión de enfermedades, cada jeringa desechable debe ser utilizada exclusivamente por un sólo paciente y desecharse de manera adecuada posterior a su uso. Al igual que las jeringas, las gujas no se deben reutilizar. Aplicación con cartuchos: los cartuchos tienen que utilizarse con una pluma para administración de insulina. Las instrucciones para el uso de la pluma deben seguirse cuidadosamente al cargar el cartucho, insertar la aguja y administrar la inyección de insulina. Lávese perfectamente las manos. Mantenga el cartucho a temperatura ambiente durante 1 a 2 horas antes de colocarlo en la pluma. Inspeccione el cartucho antes de usarlo. Sólo se debe usar si la solución es transparente, incolora y acuosa, y no tiene partículas visibles en su interior; no necesita ser agitado o mezclado antes de su uso. Antes de la inyección, deben eliminarse las burbujas de aire que se formen. Asegúrese de que la insulina no se contamine con alcohol u otros desinfectantes ni con otras sustancias. No rellene ni reutilice los cartuchos vacíos. No añada ninguna otra insulina al cartucho o mezcle con otra insulina o medicamento. No diluya. Su mezcla o dilución pueden modificar la acción de la insulina glargina. Si presenta problemas con la pluma de insulina o si su pluma de insulina está dañada o no funciona correctamente (debido a problemas mecánicos), debe desecharse y utilizar una pluma para insulina nueva, o bien puede extraerse del cartucho y pasarse a una jeringa para su inyección. Por tanto, hay que llevar también jeringas y agujas. No obstante, sólo deberán usarse jeringas diseñadas para una concentración de insulina de 100 unidades por mililitro. Una vez que se saque de refrigeración, el frasco ámpula o el cartucho pueden mantenerse sin refrigerar y usarse hasta 28 días, alejados del calor y la luz directa, siempre que la temperatura no supere los 30°C. Una vez colocado el cartucho, no debe regresarse a refrigeración. Sólo debe utilizarse si la solución es clara e incolora; no comparta se aplicador de insulina. No reutilizarlo y descartarlo una vez agotado.
Manifestaciones y manejo de la sobredosificación o ingesta accidental: Síntomas: los síntomas de sobredosificación se manifiestan con un cuadro de hipoglucemia, exceso de insulina que tiene relación con la toma de alimento, gasto de energía o ambos puede provocar hipoglucemia severa prolongada que puede poner en riesgo la vida si no se controla adecuadamente. Manejo: los cuadros ligeros de hipoglucemia pueden ser tratados mediante carbohidratos orales. Podrá ser necesario ajuste de la dosis de medicamentos, de la cantidad y calidad de las comidas o del ejercicio. Los cuadros más severos pueden culminar en estado de coma, presencia de crisis convulsivas y/o deterioro neurológico; puede ser necesario el tratamiento con glucagón intramuscular/subcutáneo o glucosa intravenosa concentrada en medio hospitalario. Es necesario el monitoreo clínico, ya que un cuadro de hipoglucemia, del que aparentemente se ha recuperado el paciente, puede recurrir; por lo tanto, puede ser necesario observar al paciente y proporcionar una ingestión sostenida de carbohidratos.
Presentación(es): BONGLIXAN® venta al público y exportación: caja con 1, 4, 5 y 10 frascos ámpula de 10 ml, cada frasco ámpula contiene 1000 Ul. Caja con 1, 4, 5 y 10 cartuchos de 3 ml cada uno, cada cartucho contiene 300 UI
Recomendaciones sobre almacenamiento: Consérvese en refrigeración entre 2 y 8°C. No se congele. Protéjase de la luz. El envase no deberá estar en contacto con las paredes del congelador o con paquetes congelados. No se administre si observa turbiedad o formación de cristales. Los frascos ámpula de 10 ml y cartuchos de 3 ml: si no se dispone de refrigerador, los frascos y los cartuchos de BONGLIXAN® se podrán conservar sin refrigeración hasta por 28 días, protegiéndolos de la luz y el calor directos, a temperatura no mayor de 25°C. En estas condiciones, si la insulina glargina no se utiliza en los 28 días subsecuentes, deberá desecharse.
Leyendas de protección: Su venta requiere receta médica. No se deje al alcance de los niños. Literatura exclusiva para médicos.
Nombre y domicilio del laboratorio: Hecho en China por: Gan & Lee Pharmaceutical Co.,Ltd. No.156, National Enviromental Protection, Industry Zone, Tongzhou District, Beijing, China. Para: LG Life Sciences, Ltd. 20, Yoido-dong, Youngdungpo-gu, Seul, Korea. Acondicionado y distribuido por: Landsteiner Scientific S.A. de C.V. Calle 6 Norte, Lote 14, Manzana H. Parque Industrial Toluca 2000. Toluca, Edo. de México. C.P. 50200. ®Marca registrada
Número de registro del medicamento: 407M2007 SSA IV
Clave de IPPA: KEAR 07330060101967/R2007

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