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METFORMINA

AMSA

Denominación genérica: Metformina.
Forma farmacéutica y formulación: Cada tableta contiene: clorhidrato de metformina 850 mg. Excipiente cbp una tableta.
Indicaciones terapéuticas: Metformina está indicado en la diabetes mellitus tipo 2 (diabetes mellitus no insulino-dependiente) que curse con obesidad exógena, en quienes se haya presentado falla primaria y secundaria a la restricción calórica y al ejercicio y/o a la administración de hipoglucemiantes orales. Metformina se toma solo o en combinación con sulfonilureas u otros hipoglucemiantes orales, obteniendo un mejor control glucémico y mejorando la concentración lipídica en los pacientes que responden pobremente al control con dieta o hipoglucemiantes solos. Ya que el mecanismo de acción de metformina no estimula la liberación de insulina a partir de las células beta del páncreas, puede utilizarse también en combinación con la administración exógena de insulina en aquellos pacientes que no responden al tratamiento con hipoglucemiantes orales. La utilización de la combinación de insulina-metformina ha proporcionado un buen control de la glucemia, disminuyendo los requerimientos de insulina. Existen estudios en los que se ha comprobado que las pacientes con poliquistosis ovárica, también conocida como síndrome de ovarios poliquísticos, cursan con resistencia a la insulina, por lo que metformina también se ha utilizado como parte del tratamiento de esta enfermedad.
Farmacocinética y farmacodinamia: La biguanida metformina (dimetilbiguanida) fue introducida a la práctica clínica en 1957 como un agente antihiperglucemiante oral para el tratamiento de la DMNID. La metformina y otros agentes del tipo biguanida como fenformina y buformina son estructuralmente parecidos a la guanidina; esta es una sustancia activa contenida en las lilas francesas (Galega officinalis) que se utilizó como remedio oficial en Europa para el tratamiento de la diabetes. La metformina, sin embargo, difiere en su estructura química y perfil farmacológico, tanto de fenformina como de buformina y se continúa utilizando ampliamente en muchos países para el manejo de la DMNID. Aunque la metformina ha sido utilizada por más de 30 años, su mecanismo de acción aún no está plenamente esclarecido. Los estudios farmacológicos muestran que al parecer actúa favoreciendo la sensibilidad de receptores celulares periféricos y hepáticos a la insulina, además de retardar la absorción de glucosa a nivel gastrointestinal. La metformina tiene un efecto benéfico en comparación con otras biguanidas, ya que no incrementa los niveles plasmáticos de insulina e incluso reduce la hiperinsulinemia. La metformina reduce los niveles de glucosa en pacientes con DMNID; además, a diferencia de las sulfonilureas no causa una reducción de los niveles de glucosa en sujetos normoglucémicos. Su efecto antihiperglucemiante es principalmente debido a su mecanismo de acción en sitios extrapancreáticos, potencializando los efectos metabólicos de la insulina en los tejidos periféricos. Esto resulta en un transporte incrementado de la glucosa al interior de la célula, un aumento de la oxidación de la glucosa y un incremento en la incorporación del glucógeno. La evidente mejoría en la disposición de la glucosa inducida por metformina se atribuye principalmente al incremento del metabolismo no oxidativo de la glucosa. En estudios con metformina a dosis de 1.000 a 2.550 mg/día por períodos hasta de 12 semanas en pacientes diabéticos y no diabéticos, se demostró aumento en la disposición de la glucosa. El metabolismo no oxidativo incluye la formación del glucógeno, la conversión de glucosa a lactato y la incorporación de la glucosa dentro de los triglicéridos. La metformina administrada a razón de 1.000 a 2.550 mg/día hasta por 3 meses redujo significativamente la producción hepática de glucosa basal de 9 hasta 30% comparado contra placebo. Se dice que el exceso en la producción hepática de glucosa basal es un factor importante en la etiología de la DMNID. La supresión de la producción hepática de glucosa basal por la metformina fue propuesta como una causa de reducción de la hiperglucemia en DMNID mediada particularmente por la reducción de los ácidos grasos libres y la oxidación de lípidos. La absorción de metformina después de su ingestión oral es lenta e incompleta a nivel gastrointestinal, en especial en el intestino delgado, donde se calcula que se logra 6 h después de su administración en ausencia de alimentos y, en presencia de alimentos, se retrasa un poco más (concentración máxima del 40%), ya que disminuye su área de absorción (área bajo la curva concentración/tiempo del 25%). Tiene una biodisponibilidad del 50% al 60%. La metformina se distribuye rápidamente y tiene un volumen de distribución promedio de 654 ± 358 mg por litro seguido de una dosis oral de 850 mg. Los principales sitios de concentración y acumulación son la mucosa intestinal y las glándulas salivales. La metformina no se une a proteínas y no es metabolizada. Su vida media plasmática es de 6,2 h en promedio, con una vida media inicial de 1,7 a 3 h y con una vida media de eliminación final de 9 a 17 h, su concentración plasmática en su estado activo es de aproximadamente 1 a 2 mcg/ml (6,04 a 12,08 mmol/l), su eliminación es por vía renal principalmente. Hasta el 90% de la dosis administrada se excreta sin cambios por la orina y su depuración a nivel renal es de 450 a 513 ml/min; por heces se elimina hasta el 30% de la dosis administrada. En pacientes con diálisis y hemodiálisis con una depuración renal de 170 ml/min, se previene la acumulación de metformina.
Contraindicaciones: La metformina está contraindicada en pacientes con: insuficiencia renal y/o trastornos de la función renal; enfermedad hepática conocida; pacientes con antecedentes de acidosis láctica (de cualquier causa); daño cardíaco; enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC); acidosis metabólica, incluyendo cetoacidosis diabética con o sin coma; hipoglucemia; hipersensibilidad conocida a los componentes de la fórmula.
Precauciones generales: La metformina se ha asociado a un riesgo de acidosis láctica que puede llegar a ser fatal en aquellos pacientes susceptibles que presenten o hayan presentado enfermedad hepática, daño cardíaco, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o con antecedente de acidosis láctica de cualquier índole. Las biguanidas están contraindicadas en pacientes con coma diabético o cetoacidosis, en aquellos pacientes con infección severa, traumatismos o en personas con antecedentes de alcoholismo crónico. Síndrome de malabsorción y anemia megaloblástica por deficiencia de vitamina B12 y folato. Puede temporalmente retrasar la eliminación de material de contraste yodado parenteral, ya que el uso de estos productos puede causar una alteración aguda de la función renal (ejemplo: urograma IV colangiografía IV, etc.). Asimismo, metformina, al igual que otros antidiabéticos, no debe utilizarse en pacientes que cursen con hipoglucemia. Los pacientes con diabetes tipo 2 que cursen por situaciones de estrés tales como fiebre, cirugía, traumatismos o infecciones sistémicas pueden requerir la suspensión de los antidiabéticos orales y hacer una transferencia temporal a tratamiento con insulina.
Restricciones de uso durante el embarazo y la lactancia: Embarazo: la seguridad de metformina no está establecida en mujeres embarazadas. En estudios realizados en ratas y conejos machos o hembras a dosis mayores de 600 mg/kg/día, dos veces más la dosis máxima recomendada en humanos, la metformina no presentó teratogenicidad ni alteración de la fertilidad. Se recomienda para el control de la glucosa sanguínea durante el embarazo dieta sola o combinación de dieta e insulina, mientras el uso de todos los antidiabéticos orales está descartado. El uso de insulina en la diabetes gestacional permite el mantenimiento de niveles de glucosa sanguínea lo más cercano posible a lo normal. Cualquier prescripción de metformina durante el embarazo es valorando el riesgo-beneficio y depende del médico tratante. Lactancia: estudios en ratas lactantes muestran que la metformina se excreta por la leche y los niveles son comparables a los del plasma. Estudios similares en humanos no reportaron sustancia activa en los conductos de las madres lactantes; su uso queda bajo la responsabilidad del médico.
Reacciones secundarias y adversas: Las reacciones secundarias que se han reportado con el uso de metformina son del tipo gastrointestinal como: diarrea, náuseas, vómito, sensación de plenitud abdominal, flatulencia, sabor metálico y anorexia. Se presentan en un 30%, aproximadamente, en aquellos pacientes con monoterapia y que van iniciando su tratamiento. Estos síntomas son generalmente transitorios y se resuelven espontáneamente durante el transcurso del tratamiento, no es necesario suspenderlo y en ocasiones solo se necesita incrementar la dosis lentamente. Acidosis láctica: ocurre usualmente en pacientes con factores predisponentes, sobre todo en pacientes con insuficiencia renal. En raras ocasiones, puede asociarse a síndrome de malabsorción y anemia megaloblástica. Hipersensibilidad: vasculitis y pneumonitis.
Interacciones medicamentosas y de otro género: Los corticosteroides, hormonas tiroideas, anticonceptivos, diuréticos y simpaticomiméticos pueden alterar la tolerancia a la glucosa y reducir el efecto normoglicemiante de metformina. Al administrarse conjuntamente con cimetidina, puede incrementar su concentración plasmática y aumentar el riesgo de acidosis láctica. Se recomienda tener precaución en aquellos pacientes que ingieren medicamentos catiónicos (por ejemplo: amilorida, digoxina, morfina, procainamida, ranitidina, trimetropima y vancomicina), ya que se eliminan por secreción tubular renal y pueden potenciar el efecto de metformina. El clorhidrato de metformina no causa hipoglicemia por sí solo; sin embargo, se debe tener especial cuidado cuando se administra en combinación con otros hipoglucemiantes orales (sulfonilureas).
Alteraciones en los resultados de pruebas de laboratorio: Resultados con prueba diagnóstica: cetonas urinarias (pueden producir falsos positivos). Valores en pruebas de laboratorio y fisiológicas: generalmente, las concentraciones de colesterol, lipoproteínas de baja densidad y triglicéridos pueden ser disminuidas o mantenerse igual en los usuarios de metformina. Esta es la idea que se tiene independientemente de los efectos hipoglucemiantes de metformina; puede producir supresión de la oxidación ácida de la grasa libre y la oxidación lipídica o reducción en los triglicéridos conteniendo fracciones de lipoproteínas de baja densidad y lipoproteínas de muy baja densidad. Puede ocurrir mala absorción de la vitamina B12 y en casos aislados llevar al desarrollo de anemia megaloblástica. Lactato sérico en ayuno: puede incrementar a un nivel arriba de lo normal 2 meq/l [2 mmol/l] o no mostrar cambios a dosis terapéuticas, aunque el curso es desconocido y cualquier pequeño incremento se piensa es debido al metabolismo de la glucosa en el hígado y no en el músculo esquelético.
Precauciones en relación con efectos de carcinogénesis, mutagénesis, teratogénesis y sobre la fertilidad: Estudios en ratas y ratones no mostraron evidencias de carcinogénesis. No se encontró evidencia de mutagénesis potencial de metformina con la prueba de AMES. La fertilidad en ratas hembras y machos no se afectó, aun a dos veces más la dosis máxima recomendada para humanos sobre superficie corporal total. Teratogénesis: no se encontraron anormalidades en estudios con ratas albinas.
Dosis y vía de administración: La metformina es un hipoglucemiante oral de la familia de las biguanidas. Se administra por vía oral en el tratamiento de la DMNID a una dosis inicial de 500 mg u 850 mg dos veces al día con o sin alimentos, aumentando gradualmente hasta 3 veces al día, sin exceder de 3 g por día.
Manifestaciones y manejo de la sobredosificación o ingesta accidental: La metformina se administró con dosis de hasta 85 g por día sin encontrar problemas relacionados con la seguridad del medicamento. Sin embargo, la sobredosis con hipoglucemiantes orales puede dar como resultado hipoglucemia, que se manifiesta por aparición de astenia, confusión, palpitaciones, diaforesis y vómitos; se recomienda tener precaución al combinarse con sulfonilureas o meglitinidas, o en aquellos pacientes con ingesta baja de calorías en la dieta. En los casos de hipoglucemia leve, bastará con reposo y administración por vía oral de soluciones con glucosa o azúcar. En casos de hipoglucemia severa, pueden aparecer alteraciones neurológicas manifestadas por crisis convulsivas, confusión y coma. El tratamiento incluye la administración intravenosa de solución glucosada al 50% seguida de una infusión intravenosa de solución glucosada al 10% a una velocidad que logre mantener los niveles de glucosa por arriba de 100 mg/dl. El paciente debe permanecer hospitalizado y monitorizado estrechamente cuando menos 24 a 48 horas. Puede llegar a producir acidosis láctica en aquellos pacientes con falla renal o hepática.
Presentación(es): Caja con 30 tabletas de 850 mg cada una.
Recomendaciones sobre almacenamiento: Consérvese a temperatura ambiente a no más de 30°C y en lugar seco.
Leyendas de protección: Literatura exclusiva para médicos. Su venta requiere receta médica. No se deje al alcance de los niños. No se administre este medicamento sin leer el instructivo impreso en la caja. El uso de este medicamento durante el embarazo y la lactancia queda bajo la responsabilidad del médico.
Nombre y domicilio del laboratorio: Hecho en México para: Antibióticos de México S.A. de C.V.
Número de registro del medicamento:
299M2000 SSA.
Clave de IPPA: EEAR-04361202613/RM2004

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