LANTUS®

SANOFI AVENTIS

Denominación genérica: Insulina glargina.
Forma farmacéutica y formulación: Cada ml contiene: insulina glargina 3,64 mg, equivalente a 100 UI de Insulina humana. Vehículo cbp 1ml.
Indicaciones terapéuticas: Para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1. Diabetes mellitus, cuando es requerido el tratamiento con insulina.
Farmacocinética y farmacodinamia: La insulina glargina es un análogo de la insulina humana diseñado para presentar una baja solubilidad a pH neutro. A pH ácido (pH 4), es completamente soluble. Después de su inyección en el tejido subcutáneo, la solución ácida es neutralizada, provocando la formación de microprecipitados de los que se liberan continuamente pequeñas cantidades de insulina glargina, lo que da origen a un perfil concentración/tiempo predecible, uniforme y sin picos, con una duración de acción prolongada. La actividad primaria de la insulina, incluida la insulina glargina, es la regulación del metabolismo de la glucosa. La insulina y sus análogos reducen las concentraciones de glucosa en sangre al estimular la captura de glucosa periférica, especialmente por el músculo esquelético y la grasa, y mediante la inhibición de la producción de glucosa hepática. La insulina inhibe la lipólisis en el adipocito, inhibe la proteólisis e incrementa la síntesis de proteína. En estudios de farmacología clínica, el uso intravenoso de insulina glargina e insulina humana demostró que ambas son equipotentes cuando se les administra en las mismas dosis. En estudios con clamp euglucémico llevados a cabo en sujetos sanos o en pacientes con diabetes tipo 1, el inicio de la actividad de la insulina glargina subcutánea fue más lento que con la insulina NPH humana, el perfil de su actividad fue uniforme y sin picos, y la duración de su efecto fue prolongada. La mayor duración de la acción de la insulina glargina está directamente relacionada con su tasa de absorción más lenta, lo que justifica su administración una vez al día. El tiempo de acción de la insulina y de los análogos de la insulina, tal como la insulina glargina, puede variar considerablemente de una persona a otra y aun en el mismo individuo, siendo menos variable con insulina glargina que con insulina NPH, debido a la ausencia de picos. En un estudio con clamp euglucémico llevado a cabo en voluntarios sanos, se demostró menos variabilidad intraindividual (día a día) en el perfil farmacodinámico, para insulina glargina en comparación a insulina humana ultralenta. Propiedades farmacocinéticas: después de la inyección subcutánea de insulina glargina en sujetos sanos y en pacientes diabéticos, las concentraciones séricas de insulina indicaron una absorción más lenta y mucho más prolongada, así como una ausencia de picos, en comparación a la insulina NPH humana. Las concentraciones fueron, por lo tanto, acordes con el perfil de la actividad farmacodinámica de la insulina glargina en función del tiempo. Después de la administración subcutánea de insulina glargina 0,3 U/kg en pacientes diabéticos, ha sido demostrado un perfil concentración-tiempo plano; lo cual también es reflejado en el rango amplio de valores de Tmáx (entre 1,5 y 22,5 horas) en comparación con insulina NPH (2,5 a 10 horas). Cuando se administra por vía intravenosa, fueron comparables el perfil de concentración y la vida media de eliminación aparente de la insulina glargina y de la insulina humana. No hubo diferencias sobresalientes en las concentraciones de insulina sérica después de la administración de insulina glargina en abdomen, muslo o deltoides. La insulina glargina tiene menos variabilidad intra e interindividual en cuanto a perfil farmacocinético, comparada con insulina ultralenta humana. En un estudio sobre la degradación de insulina glargina en hombres se indicó que, en el depósito subcutáneo, la insulina glargina es metabolizada en parte en el carboxilo terminal de la cadena b, formándose los metabolitos activos: M1 (21A-Gli-insulina) y M2 (21A-Gli-des-30B-Tr-insulina). Como en tejido subcutáneo, la insulina glargina intacta y los productos de degradación están presentes en plasma. Edad y género: no se dispone de información acerca del efecto de la edad y del género sobre la farmacocinética de insulina glargina. Sin embargo, en los estudios clínicos, el análisis de subgrupos basado en edad y género no indicó diferencia alguna en la seguridad y la eficacia en pacientes tratados con insulina glargina, comparado con el estudio poblacional completo. Lo mismo se mantuvo constante en pacientes tratados con insulina NPH. Pacientes fumadores: en los estudios clínicos, el análisis de subgrupos no mostró diferencias en la seguridad y la eficacia de insulina glargina, entre el grupo de fumadores y la población total del estudio. Lo mismo se mantuvo constante para insulina NPH. Obesidad: en los estudios clínicos, el análisis de subgrupos basado en el índice de masa corporal no mostró diferencias en la seguridad y la eficacia de insulina glargina, en este grupo de pacientes comparado con la población total del estudio. Lo mismo se mantuvo constante para insulina NPH. Insuficiencia renal e insuficiencia hepática: no se ha estudiado (ver Precauciones generales). Estudios clínicos farmacodinámicos: Retinopatía diabética: en un estudio clínico controlado con NPH de 5 años de duración, se evaluó el efecto de LANTUS® sobre retinopatía diabética, en el que la progresión de la retinopatía fue investigada por fotografía de fondo de ojo, utilizando una escala de evaluación derivada del estudio del Tratamiento Temprano de Retinopatía Diabética (ETDRS). El punto final primario de este estudio fue la progresión en tres o más estadios en la escala del ETDRS al final del estudio. Los resultados de este análisis, se muestran en la siguiente tabla inferior tanto para la población con intención a tratar como para la población por protocolo e indica la no inferioridad de LANTUS® y NPH en la progresión de retinopatía diabética.



Datos de seguridad no clínicos: fijación del receptor de insulina: la insulina glargina es muy similar a la insulina humana con respecto la cinética de fijación al receptor de insulina. Por lo tanto, se considera que media el mismo tipo de efecto, a través del receptor de insulina, que la insulina. Fijación al receptor IGF-1: la insulina humana se fija con una baja afinidad al receptor tipo 1 del factor de crecimiento parecido a la insulina (receptor IGF-1). El efecto primario de la activación del receptor IGF-1 es la mediación de los efectos promotores del crecimiento (mitogénicos). In vivo, no se considera que insulina glargina medie un efecto biológico a través del receptor IGF-1. Toxicidad aguda: se evaluó la toxicidad aguda de la administración intravenosa y subcutánea de insulina glargina en ratones y ratas. La LD50 en cada especie estuvo en el rango de ≥1000 UI/kg. Toxicidad crónica: en estudios de toxicidad de dosis subcutánea repetida de insulina glargina en ratones, ratas y perros, sólo se observaron efectos farmacodinámicos esperados. Tolerabilidad local: estudios de tolerabilidad local con administración subcutánea, intramuscular, intravenosa y paravenosa en conejos no indicaron riesgo alguno por el uso de la insulina glargina en el hombre. Inmunogenicidad: estudios de inmunogenicidad estándar realizados en cerdos, conejos y cobayos indicaron un potencial inmunogénico menor o similar de la insulina glargina que el de la insulina humana en estas especies.
Contraindicaciones: Hipersensibilidad a la insulina glargina o a cualquiera de los componentes de la fórmula.
Precauciones generales: La terapia con insulina generalmente requiere de habilidades apropiadas sobre el automanejo de la diabetes, incluyendo monitoreo de la glucosa, técnicas de inyección apropiadas y manejo de la hipo- e hiperglucemia. Los pacientes deben ser instruidos sobre tales procedimientos de automanejo. Adicionalmente, los pacientes deben ser instruidos sobre el manejo de situaciones especiales tales como la omisión o inadecuada dosis de insulina, la administración inadvertida de una dosis aumentada de insulina, la ingestión inadecuada de alimentos o la omisión de comidas. El grado de participación del paciente en su manejo de la diabetes es variable y determinado generalmente por el médico. El tratamiento de insulina requiere vigilancia constante sobre la posibilidad de hiper- e hipoglucemia. Los pacientes y sus familiares deben conocer los pasos a seguir si se presenta o se sospecha de hiperglucemia o hipoglucemia, y deben conocer cuándo informar al médico. En caso de control insuficiente de la glucosa o de una tendencia a episodios de hiper- o hipoglucemia, antes de considerar un ajuste de la dosis, debe revisarse el apego de los pacientes al régimen de tratamiento prescrito, los sitios de inyección y la propia técnica de inyección, el manejo de los dispositivos de inyección y otros factores relevantes. Hipoglucemia: el momento en el que se presenta la hipoglucemia depende del perfil de acción de las insulinas usadas y puede, en consecuencia, modificarse cuando se cambie el régimen de tratamiento. Al igual que con todas las insulinas, debe tenerse especial precaución y es aconsejable intensificar el monitoreo de la glucosa en sangre, en pacientes en los que las secuelas de los episodios hipoglucémicos podrían ser de particular relevancia clínica, tal es el caso de los pacientes con estenosis significativa de las arterias coronarias o de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro (riesgo de complicaciones de hipoglucemia cardíacas o cerebrales), así como en pacientes con retinopatía proliferativa, especialmente si no se les trató con fotocoagulación (riesgo de amaurosis transitoria como consecuencia de hipoglucemia). En un estudio clínico, los síntomas de hipoglucemia o las respuestas hormonales de contrarregulación fueron similares después de la administración intravenosa de insulina glargina e insulina humana tanto en voluntarios sanos como en pacientes con diabetes tipo 1. Sin embargo, bajo ciertas condiciones, como con todas las insulinas, los síntomas de aviso de hipoglucemia pueden cambiar, ser menos pronunciados o desaparecer, como por ejemplo: si el control de la glucemia ha mejorado notablemente; si la hipoglucemia se desarrolla gradualmente; en pacientes de edad avanzada; cuando está presente una neuropatía autónoma; en pacientes con una larga historia de diabetes; en pacientes que padecen enfermedades psiquiátricas; en pacientes que reciben tratamiento concomitante con ciertos medicamentos (ver Interacciones medicamentosas y de otro género). Dichas situaciones pueden dar lugar a hipoglucemia severa (y posiblemente, a la pérdida del conocimiento) antes de que el paciente se dé cuenta de la hipoglucemia. El efecto prolongado de la insulina glargina subcutánea puede retardar la recuperación de la hipoglucemia. Cuando se advierten valores normales o reducidos de hemoglobina glucosilada, debe considerarse la posibilidad de episodios de hipoglucemia recurrentes, no reconocibles (especialmente nocturnos). El apego del paciente al régimen de dosificación y de dieta, la correcta administración de insulina y el conocimiento de los síntomas de hipoglucemia son esenciales para reducir el riesgo de hipoglucemia. Los factores que aumentan la susceptibilidad a la hipoglucemia, que requieren un monitoreo particularmente estricto y que pueden hacer necesario un ajuste de la dosis son: cambio del sitio de inyección; aumento de la sensibilidad a la insulina (por ejemplo, por eliminación de factores de estrés); ejercicio físico inusual, intenso o prolongado; enfermedades concomitantes (por ejemplo, vómito, diarrea); consumo inadecuado de alimentos; consumo de alcohol; ciertos trastornos endócrinos descompensados, y tratamiento concomitante con determinados medicamentos. En pacientes con insuficiencia renal, los requerimientos de insulina pueden ser disminuidos debido al metabolismo reducido de la insulina. En los pacientes de edad avanzada, el deterioro progresivo de la función renal puede propiciar una reducción constante de los requerimientos de insulina. En pacientes con insuficiencia hepática severa, los requerimientos de insulina pueden ser disminuidos debido a la capacidad reducida de gluconeogénesis y al metabolismo reducido de la insulina. La hipoglucemia puede ser corregida generalmente con la ingestión inmediata de carbohidratos. De modo que la acción correctiva inicial puede ser tomada inmediatamente, por lo que los pacientes deberán traer consigo todo el tiempo, un mínimo de 20 gramos de carbohidratos. Enfermedades concomitantes: toda enfermedad concomitante requiere una intensificación del monitoreo metabólico. En muchos casos, están indicados los análisis de orina para la determinación de cuerpos cetónicos, y con frecuencia es necesario un ajuste de la dosis de insulina, ya que suele aumentar el requerimiento de la misma. En pacientes con diabetes tipo 1 debe ser mantenido el suplemento de carbohidratos, aun cuando sean capaces de comer poco o ningún alimento, o estén vomitando, etc.; y nunca deben omitir totalmente la insulina. Capacidad de conducir vehículos u operar maquinaria: la capacidad de concentración y de reacción del paciente pueden deteriorarse como consecuencia de, por ejemplo, la hipoglucemia o hiperglucemia o, por ejemplo, como resultado del deterioro de la visión. Esto puede representar un riesgo en situaciones en las que estas habilidades son de especial importancia (por ejemplo, al conducir vehículos u operar maquinaria). Debe recomendarse a los pacientes que tomen precauciones para evitar la hipoglucemia mientras conducen. Esto es particularmente importante en los pacientes que no tienen o es reducido el conocimiento de los síntomas de aviso de la hipoglucemia, o en aquellos que presentan episodios frecuentes de hipoglucemia. En estas circunstancias deberá valorarse la conveniencia de conducir vehículos.
Restricciones de uso durante el embarazo y la lactancia: No hay estudios clínicos sobre el uso de insulina glargina en mujeres embarazadas. Dentro del monitoreo post comercialización se ha reportado un número limitado de embarazos con exposición a la insulina glargina sin evidencia de eventos adversos sobre el embarazo o la salud del feto o neonato. Hasta la fecha no se cuenta con otra información epidemiológica relevante. Los estudios realizados en animales con dosis de hasta 6 a 40 veces la dosis para humanos, no indicaron efectos dañinos directos sobre el embarazo. Es esencial que las pacientes con diabetes preexistente o gestacional mantengan un buen control metabólico durante el embarazo. Las necesidades de insulina pueden disminuir durante el primer trimestre, y generalmente aumentan durante el segundo y tercer trimestres. Inmediatamente después del parto, las necesidades de insulina disminuyen rápidamente. El monitoreo cuidadoso del control de la glucosa es esencial en tales pacientes. Las pacientes con diabetes deben informar a su médico si están embarazadas o están contemplando embarazarse. Las mujeres que amamantan pueden requerir ajuste de la dosis de insulina y de la dieta.
Reacciones secundarias y adversas: Hipoglucemia: la hipoglucemia que, en general, es la reacción adversa más frecuente de la terapia insulínica, puede presentarse cuando la dosis de insulina es demasiado elevada con relación al requerimiento de insulina. Como con todas las insulinas, los ataques hipoglucémicos severos, especialmente cuando son recurrentes, pueden provocar daño neurológico. Los episodios hipoglucémicos prolongados o severos pueden poner en riesgo la vida. En muchos pacientes, los signos y síntomas de neuroglucopenia son precedidos por signos de contrarregulación adrenérgica. En general, cuanto mayor y más rápida es la reducción de la glucemia, más pronunciado es el fenómeno de contrarregulación y sus síntomas. Alteraciones visuales: un cambio notable en el control glucémico puede causar deterioro temporal de la visión, debido a la alteración temporal en la turgencia e índice de refracción de los cristalinos. El control glucémico mejorado a largo plazo, reduce el riesgo de progresión de la retinopatía diabética. Sin embargo, como para todos los regímenes de insulina, la intensificación de la terapia con insulina que conlleva a una abrupta mejoría en el control glucémico, puede ser asociada con un empeoramiento temporal de la retinopatía diabética. Las crisis hipoglucémicas severas pueden provocar amaurosis transitoria en pacientes con retinopatía proliferativa, especialmente cuando no se les trata con fotocoagulación (ver resultados de estudio de retinopatía). Lipodistrofia: al igual que con cualquier tratamiento insulínico, puede presentarse lipodistrofia en el sitio de la inyección y retardarse la absorción local de la insulina. En los estudios clínicos, se observó lipohipertrofia en 1 a 2% de los pacientes tratados con regímenes que incluían insulina glargina, mientras que no fue común la lipoatrofia. El cambio continuo del lugar de inyección dentro de un área determinada puede contribuir a reducir o prevenir estas reacciones. Reacciones alérgicas y en el sitio de la inyección: en los estudios clínicos, con regímenes que incluían insulina glargina, se observaron reacciones en el sitio de la inyección en 3 a 4% de los pacientes. Como con cualquier terapia con insulina, dichas reacciones incluyeron: enrojecimiento, dolor, prurito, urticaria, hinchazón e inflamación. La mayoría de las reacciones leves a las insulinas que se presentan en el sitio de inyección suelen resolverse en unos cuantos días a semanas. Las reacciones alérgicas de tipo inmediato son raras. Tales reacciones a la insulina (incluyendo a la insulina glargina) o a los excipientes pueden, por ejemplo, estar asociadas a reacciones cutáneas generalizadas, angioedema, broncospasmo, hipotensión y choque, y pueden poner en riesgo la vida. Otras reacciones: la administración de insulina puede dar lugar a la formación de anticuerpos a la insulina. En estudios clínicos, se observaron con la misma frecuencia los anticuerpos que presentan una reacción cruzada con la insulina humana y la insulina glargina, tanto en el grupo tratado con insulina NPH como en el tratado con insulina glargina. En raros casos, la presencia de dichos anticuerpos puede requerir un ajuste de la dosis de insulina a fin de corregir una tendencia a la hiperglucemia o a la hipoglucemia. En raros casos, la insulina puede causar retención de sodio y edema, particularmente cuando un mal control metabólico mejora mediante la intensificación de la terapia insulínica. El perfil de seguridad de la insulina glargina en pacientes con edad igual o menor a 18 años es similar al observado en poblaciones de mayor edad. No se dispone de información clínica sobre el perfil de seguridad en pacientes menores de 6 años de edad.
Interacciones medicamentosas y de otro género: Una serie de sustancias afectan el metabolismo de la glucosa y pueden hacer necesario el ajuste de la dosis de insulina, y requerir de un monitoreo estrecho. Las sustancias que pueden aumentar el efecto hipoglucemiante y la susceptibilidad a la hipoglucemia son: antidiabéticos orales, inhibidores de la ECA, salicilatos, disopiramida, fibratos, fluoxetina, inhibidores de la MAO, pentoxifilina, propoxifeno y antibióticos sulfonamídicos. Por otro lado, las sustancias que pueden reducir el efecto hipoglucemiante son: corticosteroides, danazol, diazóxido, diuréticos, fármacos simpaticomiméticos (tales como epinefrina, salbutamol, terbutalina), glucagón, isoniazida, derivados de fenotiazinas, somatotropina, hormonas tiroideas, estrógenos, progestágenos (p.ej. en anticonceptivos orales), inhibidores de proteasas y medicamentos antipsicóticos atípicos (p. ej. olanzapina y clozapina). Los beta-bloqueadores, la clonidina, las sales de litio y el alcohol pueden potenciar o debilitar el efecto hipoglucemiante de la insulina. La pentamidina puede causar hipoglucemia que, en ocasiones, puede ir seguida de hiperglucemia. Adicionalmente, bajo la influencia de medicamentos simpaticolíticos como beta-bloqueadores, clonidina, guanetidina y reserpina, pueden reducirse o desaparecer los signos de contrarregulación adrenérgica.
Alteraciones en los resultados de pruebas de laboratorio: Ninguna conocida.
Precauciones en relación con efectos de carcinogénesis, mutagénesis, teratogénesis y sobre la fertilidad: Toxicidad reproductiva: en un estudio de embriotoxicidad en ratas, se presentó hipoglucemia sin toxicidad materna. La insulina glargina no fue embriotóxica ni teratogénica. En un estudio de embriotoxicidad en conejos, fue observada toxicidad embio-fetal y toxicidad materna (choque hipoglucémico, muertes intrauterinas), debido a hipoglucemia, incluyendo anomalías simples dentro de los grupos de dosis media y alta. Efectos similares fueron obtenidos con una insulina de acción intermedia. En un estudio combinado pre- y postnatal y de fertilidad en ratas, se observó toxicidad materna debido a hipoglucemia dependiente de la dosis. Algunas muertes y, en consecuencia, una reducción de la tasa de crianza, ocurrió únicamente dentro del grupo de dosis alta. Efectos similares fueron obtenidos con una insulina de acción intermedia. Genotoxicidad: la insulina glargina no fue mutagénica en ensayos para detección de mutaciones génicas en células de bacterias y de mamíferos (ensayo de HGPRT [hipoxantina-guanina-fosforribosil-transferasa] y de Ames) y en ensayos para detección de aberraciones cromosómicas (citogenéticos in vitro en células-V79 e in vivo en el hámster Chino). Carcinogenicidad: estudios de carcinogenicidad de dos años fueron llevados a cabo en ratas y ratones. Los resultados no indicaron un riesgo para humanos.
Dosis y vía de administración: La insulina glargina es un análogo de la insulina humana recombinante, equipotente a la insulina humana. Presenta un perfil de baja de la glucosa sin picos, con una duración de acción prolongada. LANTUS® se administra subcutáneamente una vez al día. Puede ser administrado a cualquier hora durante el día, sin embargo, a la misma hora todos los días. Las concentraciones deseadas de glucosa sanguínea, así como las dosis y tiempo de administración de los medicamentos antidiabéticos deben ser determinados y ajustados individualmente. Puede ser necesario el ajuste de la dosis, por ejemplo, si cambia el peso o en el estilo de vida del paciente, o el tiempo de administración de la dosis de insulina, o si surgen otras circunstancias que aumentan la susceptibilidad a la hipo- o hiperglucemia (ver Precauciones generales). Cualquier cambio de la dosis de insulina debe hacerse cautelosamente y sólo bajo supervisión médica. LANTUS® no es la insulina de elección para el tratamiento de la cetoacidosis diabética. Una insulina intravenosa de acción corta es el tratamiento preferible. En los regímenes de administración en bolo basal, comúnmente 40 a 60% de la dosis diaria es administrada como insulina glargina, para cubrir las necesidades basales de insulina. En un estudio clínico sobre fármacos antidiabéticos orales que se llevó a cabo en pacientes con diabetes tipo 2, la terapia combinada fue iniciada con una dosis de 10 UI de insulina glargina una vez al día, y el régimen de tratamiento subsiguiente se ajustó individualmente. Se recomienda vigilar la glucosa sanguínea en todos los pacientes con diabetes. Uso pediátrico: LANTUS® puede ser administrado en niños a partir de los 6 años de edad. No ha sido estudiada su administración en niños menores de 6 años. Uso geriátrico: en pacientes de edad avanzada con diabetes, se recomienda que la dosis inicial, aumentos de dosis y dosis de mantenimiento sean cautelosas para evitar reacciones hipoglucémicas. La hipoglucemia puede ser difícil de reconocer en los pacientes de edad avanzada (ver Precauciones generales). Transición de otras insulinas a LANTUS®: cuando se cambia de un régimen de tratamiento a base de una insulina de acción intermedia u otra de acción prolongada, a un régimen con LANTUS®, puede ser necesario un ajuste de la cantidad y del tiempo de administración de insulinas de acción corta o de análogos de la insulina de acción rápida, o de la dosis de cualquier fármaco antidiabético oral. En estudios clínicos, por lo general la dosis inicial no fue cambiada (p. ej. cantidad de Unidades Internacionales [UI] de LANTUS® por día igual a UI de insulina NPH) cuando los pacientes fueron transferidos de insulina ultralenta o NPH una vez al día a LANTUS® una vez al día. En estudios clínicos, comúnmente la dosis inicial (UI) se redujo aproximadamente 20% (comparada con las UI diarias totales de insulina NPH) y el ajuste se basó en la respuesta del paciente, cuando los pacientes fueron transferidos de insulina NPH dos veces al día a LANTUS® una vez al día a la hora de acostarse. Se recomienda un programa de monitoreo metabólico estricto bajo supervisión médica durante la transición y en las primeras semanas posteriores a ésta. Como con todos los análogos de la insulina, esto es particularmente evidente en pacientes que, debido a anticuerpos a la insulina humana, necesitan altas dosis de insulina y pueden experimentar una respuesta a la insulina marcadamente mejorada con insulina glargina. Al mejorar el control metabólico y debido al aumento resultante en la sensibilidad a la insulina (requerimientos reducidos de insulina), puede llegar a ser necesario un ajuste adicional de las dosis de LANTUS® y de otras insulinas o fármacos antidiabéticos orales incluidos en el régimen. Administración: LANTUS® se administra por inyección en el tejido subcutáneo, y no está destinada para administración intravenosa. La duración prolongada de la actividad de LANTUS® depende de su inyección en el tejido subcutáneo. La administración intravenosa de la dosis subcutánea habitual, puede terminar en hipoglucemia grave. Como con todas las insulinas, el sitio de inyección dentro de un área determinada (abdomen, muslo o deltoides) debe rotarse de una inyección a la siguiente. La absorción de insulina glargina no es diferente entre las áreas de inyección subcutánea: abdominal, muslo o deltoides. Como para todas las insulinas, la tasa de absorción y, por consiguiente, el principio y duración de su acción pueden ser afectadas por el ejercicio y otras variables. LANTUS® es una solución clara, no una suspensión; como tal, no necesita ser resuspendida antes de su uso. Mezcla y Dilución: LANTUS® no debe mezclarse con ninguna otra insulina, o diluirse. Al mezclarse o diluirse puede cambiar su perfil de tiempo/acción, y al mezclarse se puede precipitar. Manejo de los frascos ámpula / cartuchos: inspeccione los frascos ámpula y/o los cartuchos antes de usarlos. Estos deben usarse solamente si la solución es clara, incolora, sin partículas visibles, y de consistencia como la del agua. LANTUS® para dispositivo adecuado para aplicación: los cartuchos de LANTUS® están destinados para su uso en el dispositivo adecuado para inyección. En el manual inserto en la caja del dispositivo, se le indicará el modo de usarlo. Antes de insertar el cartucho de LANTUS® en el dispositivo para inyección, manténgalo a temperatura ambiente durante 1 a 2 horas. Asegúrese de que la insulina no se contamine con alcohol u otros desinfectantes, ni con otras sustancias. Elimine toda burbuja de aire del cartucho de LANTUS® antes de la inyección. Los cartuchos vacíos no deben ser recargados. Se sugiere tomar en cuenta que el cartucho no está diseñado para permitir la mezcla de LANTUS® con otras insulinas. Si el dispositivo adecuado no funciona adecuadamente, LANTUS® puede ser extraído del cartucho con una jeringa (adecuada para una insulina con 100 UI/ml) e inyectarse. La jeringa no debe contener algún otro medicamento o residuo. LANTUS® en dispositivo desechable SOLOSTAR: SoloStar® es un dispositivo desechable para inyectar insulina. Usted puede fijar dosis de 1 a 80 Unidades en intervalos de 1 unidad. Si SoloStar® está en refrigeración debe sacarse de 1 a 2 horas antes de la inyección para dejar que se ponga a temperatura ambiente. Información importante para utilizar SoloStar®: antes de usar, inserte siempre una aguja nueva. Utilice únicamente las agujas compatibles con SoloStar®. Antes de cada inyección, realice siempre la prueba de seguridad. Este dispositivo desechable es únicamente para su uso, no debe ser compartido con nadie. Si la inyección la realiza otra persona, tenga especial cuidado para evitar accidentes con la aguja y la transmisión de infecciones. Nunca utilizar SoloStar®, si está estropeado o si no está seguro de que funciona correctamente. Tenga siempre un SoloStar® de reserva, por si su SoloStar® se pierde o estropea. Para instrucciones detalladas en el manejo del dispositivo, referirse al instructivo inserto en la caja de esta presentación.
Manifestaciones y manejo de la sobredosificación o ingesta accidental: Síntomas: un exceso de insulina, que tiene relación con la toma de alimento, gasto de energía o ambos, puede provocar hipoglucemia severa y a veces prolongada, que puede poner en riesgo la vida. Manejo: los episodios ligeros de hipoglucemia pueden ser tratados por lo general con carbohidratos orales. Puede ser necesario el ajuste de la dosis de medicamentos, del patrón de comidas o del ejercicio. Los episodios más severos que culminan en coma, convulsiones o deterioro neurológico, pueden ser tratados con glucagón intramuscular/subcutáneo o glucosa intravenosa concentrada. Puede ser necesaria la observación e ingestión sostenida de carbohidratos porque la hipoglucemia puede recurrir después de una aparente recuperación clínica.
Presentación(es): LANTUS®: caja con 1, 2, 5 y 10 frascos ámpula de 5 ml cada uno. Caja con 1, 2, 5 y 10 frascos ámpula de 10 ml cada uno. LANTUS para dispositivo adecuado para aplicación: caja con 1,3, 4, 5 y 10 cartuchos con 3 ml cada uno. LANTUS en dispositivo desechable SoloStar: caja con 1 y 5 cartuchos de 3 ml cada uno en dispositivo desechable SoloStar.
Recomendaciones sobre almacenamiento: Frasco ámpula o cartuchos cerrados / sin uso. Consérvese en refrigeración entre 2°C y 8°C. Protéjase de la luz. No se congele. Asegúrese de que el envase no esté directamente en contacto con las paredes del congelador o de paquetes congelados. No permita que la insulina se congele, si el contenido está congelado deséchelo. Frascos ámpula o cartuchos abiertos / en uso: para frascos ámpula de 10 ml y cartuchos: Los frascos ámpula de 10 ml o los cartuchos de LANTUS® en refrigeración o no, deben ser desechados después de 28 días (4 semanas) de haber sido abiertos. Si no es posible la refrigeración, podrán conservarse no refrigerados hasta por 28 días protegidos del calor y de la luz directos, mientras la temperatura no sea mayor a 25° C. Los frascos ámpula de 10 ml o los cartuchos de 3 ml de Lantus no refrigerados, deben ser desechados después de un período de 28 días (4 semanas), hayan sido usados o no. Una vez que el cartucho sea colocado dentro del dispositivo para inyección, no deberá almacenarse en el refrigerador. Para frascos ámpula de 5 ml: los frascos ámpula de 5 ml que estén abiertos y en refrigeración, pueden conservarse hasta por 28 días. Si no es posible la refrigeración, los frascos ámpula de 5 ml de LANTUS® que están abiertos podrán conservarse no refrigerados hasta por 28 días protegidos del calor y de la luz directos, mientras la temperatura no sea mayor a 25°C. Los frascos ámpula de 5 ml de LANTUS® no refrigerados, en uso o no, deben ser desechados después de un periodo de 28 días (4 semanas). LANTUS® en dispositivo desechable SoloStar®. Para instrucciones detalladas debe referirse a su instructivo.
Leyendas de protección: Su venta requiere receta médica. No se deje al alcance de los niños. Literatura exclusiva para médicos.
Nombre y domicilio del laboratorio: Sanofi-aventis de México S.A. de C.V., Planta: Acueducto del Alto Lerma No. 2, Zona Industrial Ocoyoacac, 52740 Ocoyoacac, Edo. de México. Oficinas: Av. Universidad No. 1738, 04000, Coyoacán, México, D.F.
Número de registro del medicamento: 189M2001 SSAIV.
Clave de IPPA: CEAR-0835010188/RM 2009